La hora del silencio

Tantos años viviendo en una burbuja aislada de la cruda realidad. El tiempo se ha cobrado con saña. La juventud se me va de las manos y con ella la duda persiste.

Son las cinco de la madrugada, la hora del silencio sepulcral con el tic tac de mi viejo reloj por única compañía. Ha llegado la hora cero, la hora de resolver aquel dilema.

Ha sido imperdonable guardar tanto silencio en mi interior; vengo huyendo de las voces que claman justicia, aquellas que no me atrevo a enfrentar.

Tic tac, tic tac…  Se va agotando el tiempo junto con mi paciencia.

Ha llegado la hora…

                                   De enfrentar mi pasado.

روتزه

Tentación