Una confesión

Nos vimos en la gran galería donde permanecías a mi lado con la mirada perdida.

Mientras yo te leía el viejo manuscrito.

Los gestos de tu rostro me decían tantas cosas, pero no dignabas en decir palabra alguna.

Alzaste la mano y acariciaste mi rostro de la única forma que recuerdo.

Con mucha dulzura.

Tus ojos llenos de lágrimas me dijeron todo lo que no te atreves a decirme a la cara.

… Lo confieso, he soñado contigo…  

¿Y tú has soñado conmigo?

روتزه

Soñando con