Tormentos de amor

Aún recuerdo cuando fuere una chiquilla corriendo en los verdes prados, internándome en el bosque nublado hasta llegar a orillas del río. Donde me camuflaba entre los arbustos y los latidos del corazón se confundían con las aves del valle de la Esperanza. Donde permanecía en vigía esperando el amanecer que llegaba con las primeras luces del sol, junto al amor de mi vida.

Lo observaba con el nerviosismo de una mujer enamorada, mientras se desnudaba y se hundía en las heladas aguas del río Aurora y el brillo de sus ojos azules me encendía una pasión desconocida.

Su rostro era un poema y su cuerpo desnudo, un espectáculo que me apetecía contemplar cómo cada mañana

Él fue el gran amor de mi vida y yo lo abandoné por el más absurdo de los prejuicios. Hoy, después de tantos años me arrepiento del peor error de mi vida.

“Hay Amores que no se olvidan, que permanecen en el corazón como tinta indeleble”

روتزه

 Recordando

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